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Qué aprendí en Startup Weekend

15/10/2017

Startup Weekend es un formato de evento soportado por Google donde el objetivo de sus participantes es desarrollar un modelo de negocio en 54 horas. De viernes a domingo, diferentes grupos trabajan en torno a una idea que van desarrollando con ayuda de mentores, principalmente autónomos y empresarios. Al final del evento, cada equipo presenta su proyecto en una sesión abierta, y se decide un ganador.

En marzo de 2014 asistí a Startup Weekend Cádiz, la primera Startup Weekend organizada en la provincia. Allí conocí al que fue durante todo el evento mi equipo, y juntos, desarrollamos un modelo de negocio basado en servicios que nos llevó a ganar dicha edición. Días después, aquéllos que decidimos poner las máquinas a funcionar nos reunimos para hablar sobre el futuro del proyecto, y sentar las bases para constituirnos como startup.

Durante todo este proceso, nuestro equipo estuvo acompañado de personas como Alfredo Pérez (CEO de Ayuda T-Pymes) y José Antonio Racero (CEO de OmniumLab), mentores en Startup Weekend y posteriormente socios en nuestra startup, así como Javier Sánchez, organizador del evento y más tarde nuestro abogado. Y aunque ellos no lo saben, me enseñaron muchísimo.

A nivel personal, asistir a Startup Weekend Cádiz resultó ser algo totalmente nuevo que sin duda me marcó, y cambió mi forma de pensar en muchos aspectos. De todos ellos me gustaría compartir dos principios con vosotros, pautas imprescindibles (bajo mi punto de vista) si quieres evitar lanzarte de lleno a la piscina y terminar chocándote con el suelo.

¿Emprender? ¿Yo?

Tienes potencial, créelo. No voy a mentirte: todo el mundo no está capacitado para emprender. Que el gobierno de turno hiciera campañas de emprendimiento y muchos, en un intento de desesperación causada por la crisis, se dieran de alta como autónomos no quiere decir que meses más tarde no se la pegaran.

Sin embargo y a pesar de todo esto, durante el evento descubrí aspectos en mí y en otros, capacidades, que nunca había imaginado. Conectar con un equipo, establecer roles y avanzar juntos en una misma dirección demostró a nuestros amigos, familiares y jurado que éramos capaces de mucho más de lo que todos pensábamos. Desde entonces no he permitido que nadie ponga barreras a la ilusión, el esfuerzo y las ganas de trabajar que muchos atesoramos para cumplir sueños y alcanzar objetivos. Sé realista, y dentro de la sensatez, no permitas que nadie limite tus sueños.

¿Quieres casarte conmigo?

Alfredo Pérez nos repetía una y otra vez la importancia de tomar conciencia sobre cómo y con quién emprendíamos. «Las empresas son como los matrimonios: elige bien con quien te casas», decía.

Embarcarte en un proyecto con aspiraciones empresariales requiere de un compromiso y de una confianza que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Emprende con gente capacitada, diligente y comprometida, y no olvides poner desde el primer momento todas las cartas sobre la mesa. Evitarás problemas a futuro.

Un par de años más tarde formé parte como organizador en una segunda edición de Startup Weekend. Esta vez, desde otra perspectiva, volví a ver gente tomando conciencia de sus capacidades; y es que el acto de emprender precisa de aptitud, pero también de actitud.


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