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Innovación tecnológica, transformación social

10/12/2017

Hablar de fundadores de grandes tecnológicas implica pensar de inmediato en Bill Gates (Microsoft), Steve Jobs (Apple) o Mark Zuckerberg (Facebook). Otros, menos conocidos como Jeff Bezos (Amazon) o Elon Musk (Tesla), poco a poco van haciéndose renombre entre la población menos geek.

La informática está permitiendo a desconocidos situarse en la cresta de la ola. La nueva sociedad gira en torno a cambios tecnológicos que transforman nuestro día a día, y es ahí, precisamente, donde nace la innovación. La innovación que transforma la sociedad, la que hace que dejemos de usar el papel para utilizar un ordenador, la que provoca que adaptemos nuestras tiendas físicas a lo digital, y la que hace que conduzcamos hacia un futuro que prescinda de volantes.

De una forma u otra, las empresas terminan afectando a la población. Contratando trabajadores, potenciando mejoras en la educación, preocupándose por el medio ambiente… El fin de las empresas es ganar dinero, pero en su camino aportan un valor incalculable a la sociedad.

Hoy quiero hablar sobre WhatsApp, esa aplicación de mensajería instantánea que todos conocemos, causante de un cambio de paradigma en la forma de entender las comunicaciones. Tras el lanzamiento de WhatsApp todos tuvimos que adaptarnos. No sólo introdujo a nuestros abuelos al mundo de los smartphones, sino que hasta las más grandes operadoras de telefonía móvil tuvieron que hacer cambios en sus tarifas para reinventarse y no morir.

El principal causante de toda esta revolución fue Jan Koum, creador de la plataforma y más tarde cofundador de WhatsApp Inc. Este ucraniano abandonó su país natal a los 16 años, mudándose con su madre a Mountain View (California). Se ganaba la vida limpiando suelos y frecuentaba un comedor social de barrio en busca de ayuda. Con 18 años, Jan comenzó a interesarse por el desarrollo de software, se inscribió en la Universidad pública Estatal de San José y muy pronto, despegó.

La historia de Jan Koum está marcada por una componente social. De no haber encontrado ese amparo de ayuda y protección en su entorno, WhatsApp quizá no existiría hoy. Probablemente este tipo de servicio hubiera estado capitaneado por BlackBerry, líder en aquél momento, o tal vez toda esta innovación y cambio de paradigma sí que se hubiera dado, pero habría llegado a España mucho más tarde.

La innovación tecnológica provoca transformación social, pero la sociedad también puede potenciar dicha innovación tecnológica. Universidades públicas, comedores sociales, programas de ayuda… El próximo Jan podrías ser tú, o yo, o ese vecino al que desahuciaron, o aquél niño al que sus padres no pueden comprar un ordenador porque apenas tienen para comer. Cree en el potencial que te rodea y en la medida de lo posible, implícate: podrías estar cambiando el futuro.


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